La igualdad en el centro de la agenda

Las cifras marean, las historias de vida pellizcan el corazón. El último estudio de la Red Europea Contra la Pobreza (EAPN) sobre la situación de la pobreza en nuestro país vuelve a arrojarnos a la desesperanza y a la indignación. No sólo la privación material severa ha crecido un 38%, además son los menores de 16 años el colectivo más afectado por la pobreza (un 26,7%), con más de seis puntos porcentuales por encima de la tasa que corresponde al conjunto de la población. Y crece un 66% la población que no puede alimentarse con carne o pescado al menos una vez cada dos días. Esta es nuestra sociedad.

El Informe Social 2014 de la Fundació Rafael Campalans analiza las consecuencias de las desigualdades sociales y la exclusión en Catalunya y también propone respuestas colectivas.

La duración y la intensidad de la crisis hacen que las dificultades de las personas en riesgo de pobreza trasciendan de la esfera individual y pasen a ser un problema grave de nuestra sociedad. Un problema de todos y todas.

A nivel individual se resiente la salud, se deterioran las relaciones y se rebaja la participación en la sociedad. También la exclusión social tiene consecuencias para el conjunto de nuestra sociedad, impidiendo la movilidad social y el ejercicio de los derechos de ciudadanía.

Los dos estudios se pueden consultar en la red. Y los dos hacen un llamamiento a la acción urgente, a no olvidar lo que realmente importa. La lucha contra el rápido aumento de la desigualdad y el riesgo de su cronicidad debería estar en el centro de las agendas de gobiernos, a todos los niveles y de todos los colores.

Article publicat a El Far.cat